En Etiopía también tienen sus líos con
la bandera. No por los colores, que han servido para unificar la identidad africana, pero sí por los símbolos que la acompañan. Durante la monarquía salomónica que terminó en 1974 con el derrocamiento de Haile Selassie, sobre los colores verde, amarillo y rojo (
arengüede,
bicha,
key, en amariña) lucía el León de Judá. Se eliminó durante el Derg, que en algún momento incluyó en el escudo la simbología comunista. A mediados de los noventa se le colocó
la estrella dorada sobre fondo azul. Pero no todo el mundo se identifica con esos símbolos, por eso el Gobierno instauró el 5 de julio como Día de la Bandera. Leemos en
Addis Journal que el sábado pasado en cualquier esquina de las calles de la capital alguien intentaba venderte un banderín.
Estas son nuestras aportaciones
La de
Anteneh, a los 7 años

La de
Misiker, a los 11 años, que hemos utilizado para hacer unas camisetas. (Por cierto, la hemos visto circulando por Internet: que conste que tiene autora)

La de
Kalab, a los 4 años (con algo ayuda, pero muy poca)