miércoles, 2 de junio de 2010

La oposición, como un coche deportivo

El sarcasmo, un cierto tipo de retranca, es una de las características que adornan el carácter etíope, si es que tal generalización se puede hacer. Acaban de celebrarse el día 23 unas elecciones legislativas de "perfil bajo", las primeras después de los trágicos sucesos que acabaron con más de 200 muertos tras los comicios del 2005.
El domingo, en Addis Abeba, parecía un día cualquiera. Ni más policía ni más gente por las calles; quizás, algo menos de movimiento. Si no fuera por los carteles con los que se empapelaron muchos muros, nadie diría que había elecciones. Y porque a mediodía podía verse (quien pudiese, claro) almorzando en la terraza del hotel Hilton a grupos de observadores de la Unión Africana y al mismísimo jefe de la misión de la Unión Europea.
Entre que el gobierno logró enfriar el ambiente a lo largo de los últimos cinco años (la líder de uno de los grupos de la oposición, Birtukan Mideksa, sigue en la cárcel), que muchas personas acabaron aplaudiendo la gestión del primer ministro Meles, que la oposición sigue atomizada en más de medio centenar de partidos y que los etíopes no parecían con ganas de volver a recoger a sus muertos por las calles, pues entre todo eso las elecciones pasaron como de puntillas y con una victoria aplastante del partido que lleva en el gobierno desde hace 19 años.
Como era de esperar, la oposición, al menos el partido que se presentaba como alternativa (Medrek), rechazó los resultados y pidió que se repitan los comicios. Dice que sus candidatos y los electores fueron amenazados sistemáticamente y que el Gobierno utilizó en su favor toda la maquinaria administrativa. Los observadores de la UE pusieron algunas pegas (sobre todo en el proceso, más que en la votación en sí) y la Unión Africana da por buenas las elecciones.
Un informe de Human Right Watch (HRW)emitido al día siguiente de las votaciones movilizó a cientos de personas que se manifestaron en calles y plazas en apoyo del Gobierno. Pudimos leer algunas pancartas en las que se decía: "Etiopía ha hablado. Nuestros votos no están en venta". Muchos carteles escritos en amariña y sostenidos por personas de avanzada edad rechazaban las objeciones de HRW. Un amigo etíope nos comentaba que le resultaba doloroso ver a esas personas blandiendo unos carterles en los que se habla de algo que, seguramente, no saben si es el nombre de una nueva enfermedad o de un medicamento para curarla. Human Right Watch.
El caso es que a falta de conocerse los resultados oficiales, ya se han ido sabiendo algunos datos abrumadores. Hay que aclarar que en esta democracia defectuosa, el sistema electoral es mayoritario y no proporcional, es decir que el que obtiene mayoría en cada circunscripción se lleva el escaño y el resto se queda sin representación. Por ejemplo, en Addis Abeba de los cincuenta y tantos escaños en juego, la oposición solo ganó uno, el de Kolfe Keranyo [Corregimos: no fue en KK, fue en Merkato]. En el parlamento hay un total de 547 puestos y de los 536 asignados hasta el momento al Medrek solo le corresponde dos. Y ya circula un chiste por Addis Abeba.
-¿En qué se parece la oposición y un coche deportivo?
-En que solo tiene dos asientos